El cáncer de próstata y la sexualidad masculina

La palabra cáncer atemoriza, ya que se asocia a una enfermedad muchas veces mortal. Afortunadamente, en lo relativo a próstata o testículos las posibilidades de curación son muy altas aunque existen otras secuelas importantes, cuyo impacto puede reducirse con la detección precoz. 

Desde hace años, el movimiento Movember se dedica a la promoción de la salud masculina, la investigación y en difundir la importancia de la prevención. Por lo general, se ve un gran sesgo sexual en cuanto a la frecuencia de las revisiones médicas. Ya sea por la educación patriarcal o algo asociado al cromosoma Y, los hombres suelen ir menos al médico y cuando van, les cuesta más ser sinceros o explicar con detalle todos sus síntomas, peor todavía si tiene algo que ver con los genitales.

Ante el diagnóstico de un cáncer de próstata, es poco probable que alguien se pare a considerar las repercusiones futuras en su vida erótica -es normal, existen claramente otras prioridades- pero chicos, la realidad es que es probable que tenga bastantes. Sí, pretendo alarmaros, las cartas sobre la mesa. Pero es que es importante que los hombres comprendan cómo de diferentes son sus perspectivas dependiendo de en qué punto del desarrollo se detecte la enfermedad

La próstata es una región de riesgo para los hombres.

Un hombre al que se le realiza una prostatectomía radical (la extirpación completa de la próstata junto con los nervios que la rodean) tiene muy pocas opciones de volver a la baseline (o punto partida) en cuanto a su capacidad de erección. En cambio, la extirpación de un pequeño tumor en sus primeras etapas, detectado por PSA, tiene muchas más posibilidades de no afectar en absoluto a la vida erótica después del tiempo de recuperación.

Pero vayamos por partes. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, «El cáncer de próstata es el segundo más frecuente entre los hombres, con aproximadamente 1.276.106 nuevos casos al año en el mundo. En España se diagnosticaron 31.728 nuevos casos de cáncer y 6.061 personas fallecieron por esta causa en 2018″.

El tratamiento más frecuente es la prostatectomía que puede ser radical, por resección transuretral o prostatectomía a cirugía abierta. En el caso de la prostatectomía radical, que es el tratamiento más frecuente en cáncer de próstata y en algunas HBP, consiste en quitar la próstata y las vesículas seminales y produce lesiones de los haces neurovasculares que rodean la próstata casi totalmente, por lo que la probabilidad de disfunción eréctil es prácticamente del 100%. También se inhibe la expulsión de semen y se puede producir una incontinencia urinaria grave en un 3-10% de los pacientes. 

Hay otros posibles tratamientos, algunos para cuando es más pequeño el tumor y otros que se pueden dar en combinación en casos graves. En general tienen mejor pronóstico en cuanto a la erótica.

Prevenir cáncer de próstata

Existen distintas pruebas para detectar el cáncer de próstata a tiempo, pero las más importantes son el tacto rectal y la medida de la PSA en sangre. Hay cierta controversia sobre si las revisiones sistemáticas son realmente útiles ya que normalmente el cáncer de próstata evoluciona muy lentamente y hay muchos casos que no necesitan tratarse. Sin embargo, la información es poder y es mejor saberlo cuanto antes, aunque en el momento se decida esperar para tratarlo.

La próstata es una región sensible a problemas de salud.

A partir de los 50 años -45 si tenéis antecedentes familiares o sois negros- es conveniente que empecéis a haceros revisiones. ¿Y si me pasa? En caso de que te tengan que tratar un cáncer de próstata, no te desesperes, no está todo perdido. Infórmate bien de los tratamientos que te proponen y en caso de que sea necesaria una prostatectomía pide que, en la medida de lo posible, te respeten las bandeletas. Además, según el Instituto Andaluz de Sexología, puedes empezar con la terapia sexológica incluso antes de la intervención y continuarla en cuanto te retiren la sonda. 

El primer paso será probar con la terapia asociada a fármacos del tipo IPDE5 (como la famosa Viagra) y si esto no da resultado se pasaría a las inyecciones de fármacos en el pene. Si esto tampoco funciona, ya solo quedaría el implante de unos cilindros en el lugar de los cuerpos cavernosos del pene para que realicen la desaparecida función eréctil.

En todo esto la terapia sexológica resulta imprescindible para mantener el ánimo de la pareja y reacondicionar, si es necesario, vuestra rutina erótica para incluir prácticas menos centradas en la penetración. Por lo tanto, vistos los posibles escenarios, es importante que los hombres tomen ya conciencia de la importancia de saber comunicar cualquier síntoma que les preocupe, acudir a su médico con confianza y sin vergüenzas pueriles. Es la única forma de atajar un problema tan pronto como se presente, antes de que el tiempo lo agrave, o en caso contrario, quedarse tranquilo sabiendo que todo está bien. 

Autora: @CarolaMorentin, sexóloga.