Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos: este año he sido muy buena. O eso intento. Depende de lo que entendáis por buena  claro. Intenté no defraudar, no engañar, no decepcionar. Y creo que lo conseguí.

Os pido cosas muy simples. Como volver a contar los lunares de su espalda. Unirlos con tinta imaginaria trazando dibujos con mis uñas. 

También quiero volver a beber su saliva. Que caiga despacio desde su boca a la mía. Y que me mire fijamente mientras pasa esto.

Ay Magos de Oriente… quiero sus manos en mi cara. Mi cintura. Mis caderas. Pero sobre todo quiero sus dedos dentro de mi. Una y otra vez. Esa habilidad que tiene para encontrar el punto g. Para hacerme llegar al orgasmo. Solo con sus dedos. 

Y por qué no. También quiero su lengua en mi coño. Pero sobre todo lo que quiero es verlo ahí. El como se preocupa de que llegue, y si no lo hago no me deja. Hasta que rompo.

Queridos Reyes Magos… también quiero una noche más. En la que los besos sean nuestros y los cuerpos de nadie. Una noche de miradas sin hablar y de caricias con significado. De piel de gallina al contacto de unos labios y de suspiros nariz con nariz. 

Quiero ver amanecer mientras se rompe en un orgasmo. Que se deje ir en mi boca y no le encuentre explicación a por qué le pongo tanto. Que no entienda qué pasa. Que le suplique al pasado que me haga aparecer antes porque llegué demasiado tarde. Que no pueda aguantar las ganas de besarme, a solas, en público. Porque en verdad le gusta que lo vean conmigo.

Si sois magos dadme noches de las que no tienen día. Para que nuestro encuentro nunca se acabe. Quiero sexo de miradas, de abrazos y arañazos en la espalda. Heridas de pasión que escuecen al contacto del sudor. Pero es tan placentero. Porque es tuyo. Tu marca en mi piel. Tu olor enredado en mi pelo. Tu risa incrustada en mi corazón.

Queridos Reyes Magos… quiero que vuele y sea libre. Que encuentre su ser. Aunque sea lejos de mi. Porque en eso consiste este juego. 

Y también quiero volar yo. Aunque mire con tristeza el hilo rojo que cuelga de mi dedo. Porque también me necesito, quebrada pero entera. Y quiero mirar atrás con una sonrisa para que cuando lo vuelva a ver no me duela. 

Queridos Reyes Magos, si alguna vez nos volvemos a encontrar que no sea en un sendero que se bifurca.