Las relaciones puente: ¿funcionan?

Las relaciones puente son bien conocidas por todos. Quizás, mediante otro nombre o desde la experiencia de personas que conocemos. Se tratan de vínculos afectivos que se inician sin haber terminado un proceso de duelo anterior.

Vamos, lo que comúnmente conocemos como: un clavo saca otro clavo. Y, de hecho, existen miles de opiniones sobre esta afirmación que generan muchos debates.

El tiempo de duración de la relación anterior, la edad que se tiene cuando se ha mantenido, e incluso si eres hombre o mujer (esto es así a nivel social no biológico y, por ello, lo hemos aceptado) pueden alterar nuestras percepciones ante tal situación.

Existen muchas preguntas al respecto de la formación de este tipo de parejas. Incluso, en ocasiones, es probable que demos pinceladas a ciegas cuándo decidimos fijar los términos de los que son o no.

Claro, esto también es debido desde la perspectiva que se mire: la persona que inicia la relación, teniendo sentimientos por una tercera todavía, o no habiendo terminado de asimilar ciertas situaciones o si se trata de ser la otra parte de la ecuación que, a menudo, la observamos como manipulada emocionalmente.

Hablaremos un poco de estos conceptos y los elementos que consideramos que se dan siempre en este tipo de uniones, aparentemente, de corta duración en el tiempo. Pero, también, queremos mostraros los resultados que el Journal of Social and Personal Relationships reveló en 2014 tras la observación de la interacción romántica entre 264 personas.

Las relaciones puente: ¿pueden tener algún tipo de ventaja?

A priori, diríamos que no, ¿verdad? El término de relaciones puente ya es algo que nos choca de por sí. Por ello, nos lleva a una gran disputa este asunto.

Está demostrado que existen distintos motivos por los que una persona necesita encontrar otra pareja al poco de haber roto con una anterior. En ocasiones, uno no es consciente siquiera de que lo está haciendo.

Por lo tanto, esto último confirmaría que uno podría embarcarse en conocer a alguien otra vez sin saber que lo hace motivado para no aguantar todos los procesos que vienen después de la ruptura y que resultan muy dolorosos.

El estudio reveló finalmente que aquellas personas que tardaban menos en entablar una nueva relación después de haber tenido una anterior obtenían mejores resultados relacionados con la autoestima y la confianza personal. Parece ser que, si dejamos pasar el duelo un largo periodo de tiempo, puede hacernos sentir no deseados para el resto del “público”.

Es cierto que esto no quita que existen muchos motivos por los que se puede iniciar un nuevo vínculo antes de haber superado el que se ha vivido, como puede ser la venganza, por ejemplo. Este tipo de situaciones muy conflictivas como realizar una comparativa constante entre los dos individuos que se mezcla con resentimientos, expectativas y recuerdos viciados.

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Madurez emocional: la clave del éxito

Sin posicionarme en un lado u otro. Quizá, si sea posible sacar un clavo con otro clavo, pero es necesaria la madurez emocional para poder conseguirlo. Recordad siempre que las personas que pasan por nuestra vida no son reemplazables ni sustituibles y, por lo tanto, los sentimientos generados por ellas tampoco.

El estudio sobre las relaciones puente refutó el hecho de que fuesen algo malo. Pero, ¿son para todos?

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