Mi pequeña moraleja sobre la copa menstrual

Todavía recuerdo la cara de susto del chico desnudo que estaba frente a mí cuando me saqué la copa menstrual para darle al mambo. Esa expresión de puro pánico cuando vio un botecito rosa lleno de sangre que salía de mi vagina. Claro que le intenté calmar, asegurando que yo estaba bien, que no me iba a morir y que sangrar tanto los primeros días es algo normal. 

Me empecé a reír por la situación, a ver si se tranquilizaba y no me dejaba con las ganas ya me había sacado la copa y estaba lista para todo. Después de varios minutos explicando a un chico de 20 años los aspectos básicos de lo que es ser mujer, por fin decidimos continuar.  Menos mal.

Tres cosas desconocidas sobre la copa menstrual
Copa menstrual

Aunque luego llegó el segundo problema, dónde narices dejaba la copa. Los dos éramos estudiantes y lamentablemente vivíamos cada uno con sus padres, por lo que como cualquier joven sin piso propio, nos encontrábamos en un coche en mitad de la nada. No la podía dejar en cualquier sitio, para empezar no me apetecía coger hongos, ni ninguna otra infección. Además era su coche, por lo que no quería mancharlo con el mejunje de flujo y sangre. 

Buscamos por todas partes algún recipiente para dejarla posada o una botella llena de agua para aclararla y así meterla en mi bolso, pero nada. Al parecer los astros de ese día se alinearon para mandarme a casa insatisfecha en todos los sentidos.

Mi cabeza no paraba de repetirme una y otra vez “tendrías que haber cogido la cajita donde guardas la copa”. Pero claro, esa mañana no me desperté pensando que iba a acabar follando con un chico en un coche. Además normalmente, cuando tienes la regla, sueles mantener este producto en el interior de tu vagina salvo cuando lo vas a vaciar. Así que con un suspiro apenado, volví a meter la copa en mi vagina y ambos nos vestimos.

En el trayecto a casa este chico no se atrevió a mirarme a la cara, puso la música y el silencio se hizo presente. A la hora de bajarme del coche me dijo: “No te preocupes que no le voy a decir a nadie lo de la copa y la regla”. ¡El pobre creía que estaba avergonzada

Copa Mestrual - Mis brochas y sombras
Distintos modelos de la copa menstrual

Con una sonrisa y un adiós, cerré la puerta y entré a mi casa al mismo tiempo que escribía una nota mental: “No volver a quedar con chicos que tengan la mentalidad de un niño de 12 años”. 

Nunca he sentido ningún tipo de vergüenza respecto a mi menstruación y menos frente a chicos que ni siquiera están informados respecto a este tema. Así que si sumamos 2+2 (desinformación y poca comunicación) el resultado siempre será malo. Es por eso que cuento esta historia para que las jóvenes que lean esto se den cuenta que no pasa nada por tener relaciones con la regla, además de todas las malas experiencias aprendemos algo por lo que aquí os dejo mis pequeñas conclusiones:

  1. Cuando salgas y tengas la regla llévate contigo una cajita para guardar la copa en casos de emergencia. Que no te pase como a mí.
  2. Muchos chicos están mal informados sobre la menstruación y sus productos de higiene. Trata de explicarles lo más natural posible lo básico para que no les dé un miniataque de pánico. 
  3. Si tienes que limpiar la copa delante de alguien, no pasa nada. Al principio reaccionarán mal o incluso te dirán que es muy poco higiénico, pero si no les gusta…que no miren. 
  4. JAMÁS te avergüences de tener la regla en frente de un hombre. 

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