Dedos y tamaños: el atractivo sexual de las manos

Las manos van al pan y los ojos a las manos. El abanico de intereses sexuales de las personas es inmenso pero suele coincidir en algunas partes clásicas: los ojos, el pecho, el culo, los labios, la sonrisa… Blablabla. Lo que cuesta más es encontrar respuestas sinceras sobre otros gustos menos convencionales o, aparentemente, menos erógenos. Hay quien se fija en las orejas; otros, en la nariz; aquel, en los pies; aquella, en los gemelos y en los pies. Las manos merecen un capítulo entre las confesiones sexuales y, de primeras, puede haber unos motivos claros.

Las manos lo son todo en nuestra vida. Nos ayudan a escribir estas líneas, a trabajar con ellas o a levantar cubatas. No es poca su responsabilidad y tampoco lo es en lo sexual. Un repaso rápido lleva a acordarse de los dedos y de sus infinitas utilidades en distintos orificios, tanto para humedecerlos con la boca antes de empezar a hacer magia con ellos como por introducirlos donde más placer pueden dar, sea en hombres como en mujeres. La masturbación es otra evidencia y detrás vienen utilidades como agarrar del pelo, pellizcar en zonas sensibles, azotar o palmear nalgas o aferrar del culo para impedir que haya un milímetro entre los dos cuerpos. Por eso tiene cierta lógica que las miradas se centren en ellas en el proceso de cortejo.

La psicóloga y sexóloga Zoraida Granados le pone raciocinio a esto de que nos exciten las manos. Hay un término: el fetichismo o parcialismo, sin olvidarse de que el final de las extremidades superiores pueden tener anillos, esmaltes o tatuajes que incrementen la atracción. Granados destaca que, además de lo puramente visual, «el contacto físico estimula los receptores del tacto». Ahí cabe hablar de las yemas de los dedos y sus infinitas terminaciones nerviosas que, cuando coinciden con una persona especial, conduce al éxtasis. «El tacto es el sentido por excelencia en el ámbito erótico, así como en otros planos de la experiencia humana», precisa la experta, y subraya que para mucha gente esta percepción es su principal forma de evocar sensaciones eróticas.

Las manos y el sexo.
Hay hombres para los que usar bien las manos en el sexo es como trepar una montaña.

La explicación técnica debe ir acompañada de experiencias humanas, y nadie mejor que el equipo de El Sexo Mandamiento. El que firma, como representante masculino, asume que las manos femeninas no son uno de sus grandes intereses pero que, como casi cualquier lugar de la anatomía, una buena observación ayuda a sacar conclusiones. De hecho, confesemos, los dedos largos son siempre bien recibidos porque ayudan a pensar que no habrá dificultades cuando les toque actuar.

Manos grandes; dedos largos

La más explícita es Andrea Cay, que admite que le gustan «muchísimo» las manos grandes con dedos largos porque pueden hacer maravillas. Eso sí, dos matices: uno, que no tengan pelo porque «luego te meten los dedos en la boca y pareces un gato» y dos, que nadie se emocione y las meta hasta el páncreas. Elena Arenal coincide en que el pelo «es horrible» y que es «maravilloso» cuando se encuentra a un chico bien dotado en ese sentido. Patricia pone el foco en los nudillos y en las manos finas, mientras que otras de sus compañeras prefieren las «brutotas». Patricia habla también de una afinidad de una amiga suya -ejem- que «es hetero y le gusta pintarle las uñas a su chico porque le da morbo». Lo dicho, los gustos son de todo tipo.

El porqué del gusto por esas manos se encuentra, claro, en lo puramente sexual. Andrea Cay insiste en haber «flipado» cuando le meten bien los dedos y se saben mover con agilidad y mimo. No sirve entrar ahí como la tuneladora de Somosierra ni hasta la boca del útero, sino en detenerse con cariño y buen hacer en los caprichosos pliegues de la anatomía genital femenina. Elena Arenal recuerda con pena cuando se acostó con un chico que, tristemente para ella, iba algo escaso de manos y tampoco supo compensar esta carencia con tácticas placenteras. Hay mujeres que se vuelven locas por los dedos gruesos que parecen «un muestrario de penes», pero no revelaremos su nombre.

El foro femenino convocado por El Sexo Mandamiento precisa aspectos como las uñas o las venas. Andrea Cay y Elena Arenal vuelven a coincidir en que las venas lucen bien cuando están bien marcadas y que es mejor tener cuidadas las uñas. Tanto para quienes se las muerden como quienes se las dejan con una longitud como para tocar la guitarra sin púa. Las mujeres no quieren tener rasguños en la vagina, damas y caballeros.

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