Gaslighting: el sutil abuso emocional

Una relación de pareja es la decisión de ambas partes de ser una compañía de vida; apoyarse, respetarse y construir todos los días para alimentar el amor. Pero, qué pasa cuando alguien comienza a sentirse sin valor, con miedo irracional o a abandonarse a sí mismo. Hay muchas posibilidades de por qué dicha persona se siente de ese modo; una de ellas, es cuando se es víctima de manipulación emocional o gaslighting, una dinámica en la que poco a poco, sin notarlo, se te envuelve en un torbellino de dolor. 

El gaslighting, o luz de gas, es una forma de abuso psicológico que consiste en la manipulación de la realidad de la pareja para que esta, con el paso del tiempo, dude de su cordura y pierda lo que la hace ser especial o se olvide de ello. El término viene de una obra de teatro de 1938 y su posterior película estadounidense de 1944, Gaslight; la historia de un hombre que intenta convencer a su esposa, y a los demás, que ella ha perdido la cordura. El hombre manipula situaciones y objetos, como las luces de la casa y los recuerdos de su pareja, al negar que sucedieron para que dude de sí misma y, así, pueda quedarse con su fortuna. Desde entonces, la palabra fue retomada para describir e identificar a las personas tóxicas que abusan psicológicamente de su pareja. 

El abuso emocional de este tipo es difícil de identificar o reconocer porque el maltrato es sutil, progresivo y repetitivo. Es una experiencia inequitativa donde la víctima es sometida a microagresiones irracionales.

La persona agresora utiliza distintas técnicas para sacar a la superficie miedos profundos como abandono, traumas arraigados de rechazo, falta de mérito, vergüenza, etc. El objetivo es debilitar a la víctima con un impacto profundo en su autoestima. Existen varias etapas progresivas: falsas presunciones y acusaciones para poner a la víctima a la defensiva; repetición constantemente dichas falsedades; escalar los ataques cuando el manipulador es desafiado y así poder sembrar dudas; desgastar a la víctima para que cuestione la percepción de la realidad; dar falsas esperanzas suavizando el trato y actuando con moderación; y, finalmente, dominar al individuo por completo. 

Por eso, la realidad de la víctima se distorsiona y, aunque en un principio, la pareja puede ser consciente de lo que le está sucediendo, con el tiempo, comienza a tener dudas de su propia veracidad o si era parte de su imaginación. Es el inicio de un desequilibrio emocional de enfrentamiento a la angustia, confusión, ansiedad, pérdida de autoestima y depresión

Confusión

Algunas alarmas para saber si se sufre gaslighting es preguntarse si constantemente te cuestionas lo que crees, si ofreces disculpas por cosas insignificantes para no molestar a la otra persona, si excusas el comportamiento de la pareja delante de los demás, se dificulta hasta la toma de decisiones simples o incluso si se tienen bloqueos mentales a la hora del sexo por tener miedo al rechazo, creer que ni eso se hace bien, que no apetezca más o no disfrutarlo como antes porque la autoestima influye en cómo se viven esos encuentros. 

Lo grave es que la persona se vuelve dependiente de su agresor al ser dominada y debilitada para entrar en una relación codependiente. Nunca se debe temer el pedir ayuda a un especialista cuando hay sentimientos extraños que confunden o si se  notan señales de alerta evitando así, ser víctimas de este tipo de manipulación emocional

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