Bim Bom, historias de lucha es una novela gráfica cubana. La primera, de hecho. Cuando pensamos en la palabra ‘lucha’ en Cuba, tendemos a asociar el término a los uniformes de la revolución. Lo cierto es que a día de hoy se le llama lucha a la forma de supervivencia que algunos habitantes tienen para mejorar en todo lo posible sus condiciones de vida. Esto implica, por descontado, la prostitución, concentrada en ciertas zonas de la isla.
El cómic del que hablamos hoy, Bim Bom, historias de lucha, de Arturo Infante y Renner Quer pone en el punto de mira tres anécdotas del día a día de tres de ellos: Yasmani, Dariel y Tomasito.
Tal y como se nos cuenta en el libro, Bim Bom es una canción de Joao Gilberto que salió en la década de 1950 y que da nombre a una pequeña heladería en La Habana que actualmente es conocida por ser un punto de encuentro entre clientes y ‘jineteros’.
Desde luego existe la prostitución femenina y aplasta por mayoría a la masculina este término, ‘jinetero‘ -o ‘pinguero’-, se refiere más bien a lo que en España se conoce como ‘chapero’, es decir un hombre joven dedicado a la prostitución.
El cómic comienza con un retrato general del ambiente nocturno de la zona de la cafetería, y empieza con Yasmani, que trabaja de día en una carnicería y de noche se lanza a las calles para poder pagar el alquiler, el gimnasio y algún viaje. Dariel vive con su novio Dayron, y los dos trabajan de ‘jineteros’ para poder vivir y pagarse los estudios, muy a pesar de los celos del protagonista. En último lugar, se nos presenta a Tomasito, que aunque reconoce que le gustan más las mujeres, está abierto a los hombres por dinero.
Junto a los tres protagonistas se nos presentan varios personajes que rodean a los ‘jineteros‘, sus vidas paralelas, sus clientes y colegas, además de otros perfiles de luchadores cubanos que van más allá de la prostitución, como una vendedora ambulante del barrio o una pareja de jubilados que alquila su propia habitación por horas.
Aunque se trata de historietas cortas y humildes, reflejan de una forma muy natural las situaciones diarias de los personajes. Sin juicios moralistas ni lástimas condescendientes lo que es para ellos un día a día -o noche a noche- en su entorno: colegas, celos, clientela más o menos atenta,.. en unas ilustraciones explícitas y rápidas que nos transportan a esos momentos con una enorme fidelidad.
Es un cómic breve y directo, en el que todas las historias van al grano, justo después de una introducción que nos permite entender brevemente el contexto de los personajes y a dónde les va a llevar la noche en la que están además de la zona en la que se mueven. Añadido a la historia en sí, hay un prólogo y una despedida que nos ponen en contexto de la situación, la jerga y los sueños de los jineteros del cómic, muy interesantes para cualquiera que se quede con dudas adicionales sobre la prostitución masculina y el público que mueve en la zona del Bim Bom el La Habana.